La crisis provocada por la COVID-19 transformó de manera profunda las dinámicas del crédito y las finanzas corporativas. Sectores enteros se enfrentaron a niveles inéditos de riesgo crediticio, mientras que los bancos implementaron medidas para aliviar la tensión.
En este análisis, exploramos las consecuencias en América Latina, España, Estados Unidos y Europa, así como los mecanismos de apoyo que surgieron para contener un posible colapso financiero.
Impacto inicial en la deuda corporativa
En el segundo trimestre de 2020, la deuda empresarial en riesgo se duplicó en América Latina, pasando del 14% al 29% del total. Esta tensión se derivó de la imposibilidad de muchas compañías para generar ingresos suficientes y cubrir sus compromisos financieros.
La moratoria de pagos salió al rescate, pero solo retrasó lo inevitable: las provisiones bancarias empezaron a ajustarse y los activos tóxicos se acumulaban silenciosamente en los balances.
Datos y cifras clave
Diferencias entre grandes empresas y PYMEs
Las grandes corporaciones sufrieron fuertes caídas en sus acciones cotizadas y diversas rebajas de calificación crediticia. Pese a ello, contaban con colchones de capital que mitigaron parcialmente la presión.
En contraste, las PYMEs de sectores contacto-intensivo (hostelería, turismo, comercio minorista) se vieron expuestas a un riesgo de liquidez extremo y a restricciones en su acceso al crédito. Muchas dependían de líneas de préstamo a corto plazo y se encontraron sin flujo de caja.
- Pérdida de ingresos casi inmediata.
- Colaterales insuficientes para nuevas operaciones.
- Altos costos de financiamiento alternativo.
Comportamiento de depósitos, crédito y tasas de interés
Los depósitos bancarios crecieron de manera significativa en todos los mercados estudiados, reflejando la aversión al riesgo de los hogares y las empresas. Este aumento de liquidez impulsó la capacidad de los bancos para otorgar nuevos préstamos.
Aunque la demanda de crédito se mantuvo elevada, las tasas de interés cayeron ante la relajación de la política monetaria. Los bancos centrales redujeron los tipos guía y ampliaron programas de compra de activos, abaratando el costo del dinero al corto plazo.
Préstamos en mora y provisiones bancarias
En un primer momento, las moratorias decretadas por gobiernos permitieron mantener estables las cifras de préstamos en mora. Sin embargo, la contabilidad rápida de cancelaciones y la acumulación de créditos impagados han subestimado el deterioro real.
Las pruebas de estrés posteriores mostraron la vulnerabilidad de la rentabilidad bancaria y posibles erosiones de capital si las quiebras empresariales se materializaban en mayor medida.
Medidas de apoyo y mitigación
Para evitar una crisis crediticia de consecuencias graves, las autoridades implementaron paquetes de ayuda con enfoques diferenciados:
- Garantías estatales parciales para créditos a PYMEs y autónomos.
- Relajación de requisitos de colaterales y prórrogas automáticas.
- Fondos de estabilización y líneas de liquidez de emergencia.
Estas medidas de liquidez y respaldo público fueron decisivas para facilitar el flujo de nuevos préstamos y sostener cadenas de pago.
Riesgos persistentes y escenarios adversos
El Fondo Monetario Internacional advirtió sobre la posibilidad de que la deuda en riesgo llegase al 50% del total en América Latina si la pandemia se prolongaba. Un escenario de alta incidencia de casos y confinamientos sucesivos incrementaría la morosidad y erosionaría la solvencia bancaria.
En España, las firmas con patrimonio negativo o endeudamiento elevado experimentaron un aumento notable. Sin una recuperación en la actividad económica, se anticipa presión sobre la rentabilidad de las entidades y mayores necesidades de provisiones.
Proyecciones y recuperación
Las proyecciones hasta 2023 contemplan una disminución gradual de la vulnerabilidad conforme avance el plan de vacunación y se reactive el consumo. No obstante, la devolución de deuda acumulada entre 2020 y 2021 pondrá a prueba la capacidad de pago de muchas empresas.
En España, se estima que entre €9 y 18,6 mil millones de deuda corporativa podrían considerarse viable, aún con elevados niveles de endeudamiento, si la reactivación se consolida en los próximos dos años.
Conclusión y lecciones aprendidas
La pandemia dejó al descubierto la fragilidad de los modelos de endeudamiento intensivo, pero también la eficacia de las políticas de respaldo público. El acceso al crédito a tasas bajas y las garantías estatales demostraron ser herramientas clave para evitar quiebras masivas.
Mirando al futuro, es esencial mantener un diálogo entre sector público y privado para reforzar la resiliencia financiera. La adaptación de las empresas, la diversificación de fuentes de financiamiento y una gestión prudente de la deuda serán pilares para afrontar posibles crisis venideras.
Referencias
- https://es.wikipedia.org/wiki/Impacto_financiero_de_la_pandemia_de_COVID-19
- https://www.ecb.europa.eu/home/search/coronavirus/html/index.es.html
- https://www.funcas.es/revista/las-finanzas-tras-la-pandemia/
- https://www.bancomundial.org/es/publication/wdr2022/brief/chapter-1-introduction-the-economic-impacts-of-the-covid-19-crisis







